domingo, 22 de marzo de 2009

Malditas palabras de locura interesante. Vuelven convertidas en prosa vomitivas de lo que siente la carne y no puede decir. Ya dije, ahora nadie lee, nadie oye, nadie habla. Destrozo mi pelo por lo que no vale, y dejo expulsar mis gritos en mis dedos que suelen llorar. Ahora estoy solo, veo, siento como hacía rato no podía. Regreso a las raices secas que tenía medio lustro atrás. Soy menor de lo que recordaba y ya no preveo lo que pasa. Me siento y veo. La veo. La sueño. La dibujo en un lienzo de luz blanca con tinta rosa. Ahora la repito 18 y 23 veces más. Ahora la dejo libre y la dejo de esperar. Me esperanzo en dormirme y volverla a soñar.

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